miércoles, 18 de febrero de 2015

Frágil

Todo pasó un día 8 Movimiento, un 11 de febrero, un miércoles por la tarde... Lágrimas.

Estoy sumamente triste y honestamente no me importa ya que lo sepa todo el mundo, nadie en este mundo enfermo y triste puede decirse humano si no ha estado triste en algún momento. Tampoco me importa mi redacción, ni mi ortografía, no me importa que usen esto en mi contra, ni que lo divulguen. Nada importa ahora.

Me importan los abrazos, la música, los libros, las palabras, me importa sacar toda esta tristeza, me importa limpiar esta casa, me importa salir de este jodido y maldito hoyo. Estoy muerta en vida, podrida, entre la mierda y el lodo.

1. Triste.

Me duele la cabeza, el estómago, los ojos, el cuerpo... Siento náuseas, nudos en la garganta y una profunda somnolencia que no me permite concentrarme. Quiero dormir profundamente, quiero llorar, llorar mucho, quiero caminar, comer helado y ver el cielo hasta que ya no sienta tristeza, hasta que se vuelva mi compañera y no mi enemiga, hasta que la exorcice y desaparezca.

2. Feliz.

Estoy tristemente feliz y felizmente triste. Terminó, el ciclo se está cerrando, las relaciones tienen una caducidad, todo se me mueve, lo único eterno es Dios. Estoy feliz porque me siento de la mierda; puedo visualizar mis defectos perfectamente, puedo ver qué tanto me he perdido. Gracias, gracia, encanto, sabiduría, amor... Causalidad... Causa final... Aristóteles... No hay otra posibilidad más que ésta, así debe ser porque así es, así se está dando y sólo debo dejarme llevar, sin forzarme a nada.

3. Promesa.

Le dije que no se alejara, que me tuviese paciencia, que pasara lo que pasara no me ignorara, que no soportaría más distancia. No debo confiar en promesas humanas. Prometer, jurar y asegurar sin cumplir es faltar a nuestra palabra, a las personas y a Dios. Sigues aquí, en mi mente, en mi corazón, en mis emociones, en mi vida, pero si te alejas aún sabiendo lo mucho que me duele, no insistiré. Tienes tus razones. Sólo recuerda que me gustan los abrazos, que sólo te pedí un abrazo.

4. Estabilidad

Ahora es mi turno para decir la frase que más molesta: Me voy. No abandono a nadie ni decido alejarme, sólo me voy adentro de mí. Ahí estaré sonriendo y llorando, abrazando y dejando ir; que se vaya quien no quiere estar conmigo. Si alguien dijo que no se alejaría y lo hace, ni modo, ¿qué puedo hacer? Ya hablé mucho, ya insistí demasiado y no hay más respuesta que un rotundo "No. Déjame en paz". De acuerdo, si su paz depende de mí, me voy, me voy adentro de mí. Duele, duele muchísimo, duele porque después de tanta distancia, viene más distancia.

5. Gracias.

Gracias por esta gran lección. Soy frágil, estoy partida en cachitos pero ahora seré de un material más resistente pero blando al mismo tiempo. Sería ridículo volverme de hierro y ser fría como el hielo. Toda circunstancia debe volvernos más inteligentes pero humildes al mismo tiempo, más fuertes pero misericordiosos, ahí la sabiduría.

No hay comentarios: