miércoles, 24 de octubre de 2012

Midnight City / Imperio Aviar / Metrópolis Cachivachera: Describiendo a la población.

¡DAHMDUMDUMDAHM!


"¡YA ES MEDIA NOCHE!..."
"¡Todos a sus puestos pequeños!..."

"A Media Noche despiertan los vestigios de nuestro Imperio Aviar. Nuestra ciudad, nuestra urbe, ¡METRÓPOLIS CACHIVACHERA!..."

"Pocos saben su significado, nadie entiende a Nueva Zelanda; creen que es un país, cuando en realidad es un espacio imaginario. Los Kiwis están entre nosotros, pasan inadvertidos. Midnight City: Una metrópolis cachivachera donde habitan Kiwis y otras aves paleognatas como las Avestruces, que son muy apreciadas en Midnight City. No es común encontrar Kiwis, lo más similar son las Avestruces y las Moas..."

Les voy a describir mi estancia en este lugar llamado Ciudad de Media Noche; yo vivo aquí desde hace 15 años, pero desde hace 10 me di cuenta que era ciudadana de aquí. Es un lugar muy sencillo aparentemente, pero al adentrarse en él, corren. Las personas no están acostumbradas a ver cosas psicodélicas, fantasiosas y metafísicas. Es tan perfecto y misterioso que nadie lo cree.

Los Kiwis existimos mucho antes que los humanos. Conocemos este mundo y lo sentimos mejor que nadie. No evolucionamos, no volamos; no podemos volar, y por eso nos subestiman, por eso creen que no sentimos al mundo, cuando en realidad sólo lo vemos desde un ángulo más humilde: desde abajo.

Somos pequeños, con un olfato impresionante y sabemos degustar a la perfección. Son nuestros sentidos más fuertes y fugaces. Además somos nidífugaces y nuestras acciones van de la mano con nuestros pensamientos de manera independiente, ¿irónico? no tanto...

Y escuchamos Jazz, mucho Jazz, ¡Jazz a morir!; es nuestro motor, nuestro sentido profundo; con él bailamos, cantamos, lloramos, vibramos, sentimos... No volamos, pero corremos. Y correr bajo la lluvia al ritmo del Jazz, es lo mejor.

En fin. Yo soy Kiwi, y en ocasiones violo las leyes del Imperio, pero aún así me aman y yo a ellos. Mi curiosidad es nata, y neta. Cuando algo me interesa en verdad, sigo las instrucciones. Pero la mayor parte de mi vida se resume en no seguir estrictamente la ley de la vida. Me llevo muy bien con las avestruces; las moas me caen bien, pero al ser tan viejas y extintas no comprendo su visión de la vida, aunque me guste hacer lo que ellos hacen. Las avestruces con coetáneas a mí, por eso nos llevamos increíble, aunque a decir verdad no es lo mismo, pues somos animales distintos. Aún así, tenemos una conexión muy sincera.

Expliqué de la manera más breve posible cómo es mi mundo, cómo son sus habitantes y como soy yo.

¡Vamos, esta historia apenas comienza!

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