sábado, 14 de septiembre de 2013

Corazón estreñido, mente con diarrea/ Mente estreñida, corazón con diarrea.

Debería defecar en este preciso instante. Debería dejar ir todo aquello que se pudre en mi interior, pero me gusta la mierda, me gusta tener cosas descompuestas en mi ser como un trofeo o un premio digno de presumir.

Debería evacuar, pero las salidas están bloqueadas, mi corazón esta estreñido y mi mente sufre diarrea. Tan paródico, pero tan doloroso. Una lucha entre la mierda y la limpieza o entre el amor y el olvido. Debo ir al baño, pero sé que no sería capaz de jalar la cadena y dejar que el drenaje se lleve todo recuerdo.

Todo esto es como tener un sonrisa entre las lágrimas o llorar en lo que encuentro mi propia tranquilidad. El problema es que él es mi paz... ¡Pero también mi tormento! El problema es que no quiero sentir dolor cuando haga popó. Exacto, no quiero que me duela decir adiós. Ni ardor, ni pesadez, ni nada. Más es imposible, pues jamás te dejaría ir por el drenaje.

Mi cuerpo está intoxicado y la medicina no sabe a tus besos. Y tampoco mi alivio se encuentra en tus labios. Mi amor no se ha agotado, pero mis ganas de amarte están cesando, necesito vitaminas, complementos, alimento a mi ser... Pero el médico está ocupado, tiene vida personal, cosas por hacer, gente que curar... Y la sala de espera me aburre, por eso decidí pudrirme en la acera, hasta que la ambulancia y el doctor intente revivir algo que nunca atendió, un corazón con diarrea y la mente estreñida.

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