¡Qué chica tan loca! Ah, es más grande que yo, ¡pero eso que importa!
Este loco amor no es más que un impulso tonto, debo controlarme, ya no debo buscarla... Esto no es amor, más bien es curiosidad o admiración, pero debo reconocer que no, no es amor. Probablemente no pase más allá de una ilusión todo esto, pero bien sé que dentro de mucho tiempo ella será sólo un recuerdo estúpido y loco de mis arranques adolescentes. Oh, Chica Toro tu imagen está constantemente en mi mente, pero no me provocas nada, sólo impulsos y cosquillas fugaces...
Debo encontrarte en algún algún de esta escuela, eres tan escurridiza... ¡y tan risueña! Ah, eres bonita, pero tus ondas no van con las mías, tu locura no encaja con la mía, nuestros pensamientos son distintos y simplemente eres una chica que va de aquí allá con la mente volando. Chica, chica, chica... Eres el arranque más loco que he tenido, y eso me causa gracia. Chica... pensándolo bien sólo eres un gusto y hasta ahí está bien.
Últimamente he andado muy distante de todo y me he enfocado más en la escuela, enamorarme no me interesa en lo absoluto, tantas malditas decepciones me han provocado fijarme en otros asuntos. Y de tan sólo pensar que meses atrás lloré por un chico que me traía loca y que al final me rechazó, que tuve un enamorado guapo y obsesionado que terminé rechazando y demás amores efímeros, me daba risa y nostalgia... Risa de tanta estupidez y nostalgia de pasar por una soltería tan cruda y hueca. En fin, la escuela y el estudio traerán cosas mejores... Bueno, pasó otro día y veía chicos de todos los grados; unos lindos, otros tontos, unos guapos otros desgraciados, tenía un panorama para todos los gustos, hasta que torpemente pasé por la dirección y algo, bueno, alguien... Sí, alguien... Un chico. Pasó.
En ese momento tomé fuertemente mi cómic de Marvel como si fuera una clase de biblia y caminé con firmeza como si Civil War me diera fuerza para afrontar uno de los golpes más grandes que estaba a punto de recibir. ¡Oh demonios! Todo ocurrió en 3 miserables segundos que para mí fueron 10 mil años, ¡Por el amor de Odín! ¿Quién jodidos es este terrícola que invade la vista de esta mortal? A veces me considero un poco idiota al hablar como si fuera el personaje de un cómic, pero no encontraba algún otro lenguaje para describir lo que presenciaba en esos momentos. ¡Dios mío! ¿Esto es Midgard o el Paraíso? Mira esos lentes ocultando tan bellos ojos, esa sudadera, ¡ese estilo! Ese hombre...
¡PIPÍIIIIIIIII! Debo orinar, creo que de la emoción, ay... Acabé de presenciar a un estúpido estudiante, un estúpido y sensual estudiante... Todos tan guapos, galaneando y matando chicas con sólo sonreír y este idiota me acaba de hacer temblar con sólo mirar con odio al planeta y dar unos cuantos pasos... Usas lentes, tus lentes son hexagonales, ahora te bautizo como El chico de los lentes hexagonales.
Ah, ¿quién era esa Chica Toro? ¡Mamma Mía! Para mí, ahora sólo existe El chico de los lentes hexagonales...
No hay comentarios:
Publicar un comentario