Quiero dormir, quiero despertar, quiero reír, quiero llorar, quiero sufrir, quiero gozar, quiero brincar, quiero reposar, quiero gritar, quiero callar, quiero bailar, quiero descansar, quiero vagar, quiero parar. Quiero mi mundo, quiero tu mundo, quiero hacer nuestro mundo. Me gusta ser yo, me gusta que seas tú, quiero que seamos un nosotros. Quiero porque debo, debo porque quiero. Lo que debo hacer quiero hacerlo, lo que quiero hacer es lo que debo. Puedo soñarte, debo vivirte; puedo adorarte, debo amarte. Puedo saborearte, debo besarte, puedo tocarte, debo acariciarte, puedo sembrarte, debo cultivarte. Puedo crecer, pero debemos crecer. Puedo continuar pero debo caminar a tu lado. Mi deber no es obligación, es amor. Va más allá de mis poderes y defectos, va más allá de lo quiero; aunque lo quiero es lo que debo, yo quiero amarte, pero debo aprender a amarte, yo quiero besarte pero debo cuidar no lastimar tus labios, yo quiero tocarte pero debo procurar no desgarrarte...
Esta noche te escribo con las palabras más ambiguas y el sentido más absurdo, pero con el pensamiento más sincero. Y es esta noche donde yo me despido, pues lo que quise te enfadó. Y lo que hiciste me decepcionó. Ambas fallas se unieron haciendo una grieta inmensa.
Quiero, quise, querré... No importa el tiempo, mi mundo siempre lo he querido contigo, yo... Yo derramo esta (s) lágrima (s) de dolor. Yo, yo ya no puedo escribir. Mi inspiración, mi sentido, mi vida se ha apagado y estoy de luto, corazón. Empieza mi duelo, mi tristeza sin consuelo, mi soledad más profunda. Te amo y siempre quise, quiero y querré estar contigo pero bajo estas circunstancias me siento por debajo de ti y no a tu lado. Sólo hay rechazos, querido.
Yo... Me alejo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario