Normalmente tengo saldo, y si no, recargo; a veces pienso que si me esperara al menos una semana, podría tener dinero suficiente para comprar una ficha y tener más saldo aún en vez de recargar a cada rato. Son las 4:53 a.m., suena Chopin, me duelen las articulaciones de las manos y tengo hambre... Todo me resulta hermoso; Mi estómago dice que está vivo y tiene necesidad de seguir existiendo, está vacío, bueno, sólo tiene ácidos. Mis articulaciones son pequeños avisos de que mi salud no va muy bien, ¿no es fascinante que el cuerpo avise? Los seres humanos tenemos la vista tan degenerada que no podemos ver más allá de lo físico y colorido. No podemos ver a través de los sólidos y eso implica crear instrumentos para saber qué ocurre dentro de nosotros, pero basta con escuchar y sentir nuestro cuerpo atentamente para conocer nuestros males.
Chopin sigue sonando, tengo oídos para tan hermosas notas, ¡qué bellísimo! La madrugada está silenciosa, los perros descansan y el frío se hace aún más presente. Mi alarma ya sonó desde hace mucho y estoy más despierta que de costumbre. Tengo miles de tareas encima pero me siento muy tranquila, ¿para qué me estreso? Si sale, no valió la pena estresarse, si no sale, es inútil estresarse. Cualquiera de las dos formas es predecible y no tiene sentido anticiparse preocupadamente por algo que de todos sucederá.
En una hora amanecerá y empezará la cuenta regresiva para los exámenes; de pronto olvido que estoy en 4° semestre, no es fácil, es decisivo, pues este mismo año entro a 5° también. Se siente raro decir: "En 2012..." Ya pasaron 3 años... Parece que entré hace un mes, pero si hago un recorrido de cada año, me doy cuenta de que he vivido mucho, muchísimo, eso sin considerar lo que me falta. En unas horas quizá haga una llamada, quién sabe a quién, quizá al joven Mora Azul, a la chica Ardilla, al joven Vainilla o a la Aurora Boreal. Me gusta llamarle a la gente, no siempre me contestan; suelen estar ocupados o tienen tiempo para esta pequeña ave que siempre cuenta cosas quizá ridículas como: "Hoy se me cayeron mis papitas, pero las comí", "ayer maté un piojo" o "quiero verte". Lo último, frecuentemente. A veces se puede, a veces no... Me gusta muchísimo escuchar las voces de las personas, recordarlas, reírme con sus timbres y grabarlas en mi mente.
He pensado en hacerme una llamada, conozco y reconozco muchas voces, pero la mía no. Me he abandonado en el rincón más oscuro del directorio, soy el contacto olvidado. Hace mucho que no me hago una cita ni un paseo, hace mucho que no ando de loca en el mundo. Hoy es 9 de marzo, hoy es el día: Hoy saldré con Daniela, dicen que le da pena todo y sin embargo, brinca por las calles sin importarle la gente, también cuentan que se fastidia rápido y que pide muchas disculpas, que se tropieza seguido y abraza constantemente. Quizá le compre un pan, me dijeron que come mucho eso. Debería llevarla al teatro a ver una película o a su casa para que duerma. Normalmente la veo estresada y triste pero sonriente; es extraña, creo que ni ella misma sabe qué siente a veces. Pero aun con todas esas peculiaridades, la invitaré a salir. Le pondré a Chopin, ninguna chica, o al menos ella, se resiste a él. Tirirín, tirirín, música para su alma, prepárate chica... Será una cita inolvidable.
Chopin sigue sonando, tengo oídos para tan hermosas notas, ¡qué bellísimo! La madrugada está silenciosa, los perros descansan y el frío se hace aún más presente. Mi alarma ya sonó desde hace mucho y estoy más despierta que de costumbre. Tengo miles de tareas encima pero me siento muy tranquila, ¿para qué me estreso? Si sale, no valió la pena estresarse, si no sale, es inútil estresarse. Cualquiera de las dos formas es predecible y no tiene sentido anticiparse preocupadamente por algo que de todos sucederá.
En una hora amanecerá y empezará la cuenta regresiva para los exámenes; de pronto olvido que estoy en 4° semestre, no es fácil, es decisivo, pues este mismo año entro a 5° también. Se siente raro decir: "En 2012..." Ya pasaron 3 años... Parece que entré hace un mes, pero si hago un recorrido de cada año, me doy cuenta de que he vivido mucho, muchísimo, eso sin considerar lo que me falta. En unas horas quizá haga una llamada, quién sabe a quién, quizá al joven Mora Azul, a la chica Ardilla, al joven Vainilla o a la Aurora Boreal. Me gusta llamarle a la gente, no siempre me contestan; suelen estar ocupados o tienen tiempo para esta pequeña ave que siempre cuenta cosas quizá ridículas como: "Hoy se me cayeron mis papitas, pero las comí", "ayer maté un piojo" o "quiero verte". Lo último, frecuentemente. A veces se puede, a veces no... Me gusta muchísimo escuchar las voces de las personas, recordarlas, reírme con sus timbres y grabarlas en mi mente.
He pensado en hacerme una llamada, conozco y reconozco muchas voces, pero la mía no. Me he abandonado en el rincón más oscuro del directorio, soy el contacto olvidado. Hace mucho que no me hago una cita ni un paseo, hace mucho que no ando de loca en el mundo. Hoy es 9 de marzo, hoy es el día: Hoy saldré con Daniela, dicen que le da pena todo y sin embargo, brinca por las calles sin importarle la gente, también cuentan que se fastidia rápido y que pide muchas disculpas, que se tropieza seguido y abraza constantemente. Quizá le compre un pan, me dijeron que come mucho eso. Debería llevarla al teatro a ver una película o a su casa para que duerma. Normalmente la veo estresada y triste pero sonriente; es extraña, creo que ni ella misma sabe qué siente a veces. Pero aun con todas esas peculiaridades, la invitaré a salir. Le pondré a Chopin, ninguna chica, o al menos ella, se resiste a él. Tirirín, tirirín, música para su alma, prepárate chica... Será una cita inolvidable.
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